Aegon Fuegoscuro

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Aegon Fuegoscuro

Mensaje por Aegon Fuegoscuro el Vie Sep 18, 2015 1:35 am

Aegon Fuegoscuro



“Mejor que ayer, peor que mañana”

DATOS BÁSICOS


Nombre: Aegon Fuegoscuro| Edad: 24 años/días del nombre
Avatar: Bradley James | Estado Civil: Soltero
Profesión o títulos: Capitán General de la Compañía Dorada| Rango Social: Noble exiliado. Caballero

OTROS DATOS


Apariencia:

-“La viva imagen de su padre”-

Así es como lo describiría cualquier persona que haya conocido al patriarca Fuegoscuro durante su juventud, a pesar de que Aegon tiene un color de pelo raro incluso dentro de su familia, un plateado muy claro que en ocasiones parece casi blanco. Sus ojos son puramente iliacos, una mezcla de diferentes tonalidades que los hace resaltar aún más, como dos fogosas amatistas. Su altura también es una característica llamativa , recientemente acercándose a los nueve palmos y medio (alrededor de 1.88 m o 6’2 pulgadas). Es un hombre esbelto y atractivo, pero su gusto por la vestimenta simple y funcional le da una apariencia bastante humilde, por lo que la mayoría de las veces parece alguna especie de príncipe disfrazado de plebeyo. Su cuerpo es fuerte y saludable, obsequio de sus años de entrenamiento y lucha, con una musculatura definida y más de un par de cicatrices.

Su juventud todavía se ve manifestada en su agraciado rostro, aunque en los últimos años los caracteres propios de un hombre se han desarrollado marcadamente. Prefiere que su pelo tenga una longitud media siempre que sea posible, y, ya sea por falta de interés o por gusto personal, su cabellera se encuentra casi constantemente en un estado de desorden aceptable, lo cual lo hace parecer aún más joven. Siempre se encarga de estar bien afeitado, aunque de todos modos su vello facial todavía no crece demasiado.


Psicología:
La locura, o la grandeza. Pueden ser dos caminos separados, o pueden ir lado a lado, e incluso entrecruzarse. ¿Acaso no estaban locos los primeros Valyrios cuando decidieron acercase a las grandes bestias que respiraban fuego? ¿Qué demencia les llevó a pensar que serían capaces de domarlos? Ahora nadie puede negar su gloria, pero en los origines del Feudo Franco, solo eran personas que se atrevieron a hacer algo que nadie nunca había intentado. En ese momento, habría sido imposible diferenciar la locura de la grandeza, las dos caras de la moneda hipotética que se tira cada vez que nace un Targaryen, o en este caso, un Fuegoscuro.

A primera vista, Aegon parece un hombre con gran control sobre sí mismo, que no permite a sus emociones tomar control de sus acciones; pero esto es solo verdad a medias. Está en un estado de calma la mayoría del tiempo, en ocasiones marcadas hasta de apatía, y aun así, la sangre del dragón no deja de ser caliente. El hecho de que su personalidad sea tan estoica, hace que estos escapes de pasión y furia sean más alarmantes de lo que normalmente serian. Una vez has logrado enojarlo, algo que no es para nada fácil, tomará bastante esfuerzo apagar su fuego. Esos arrebatos de emoción toman lugar principalmente en el campo de batalla y en el lecho, siendo este último donde realmente baja sus defensas y se deja llevar.
Quizás no sea completamente terco, ya que es capaz de admitir que no siempre tendrá las respuestas y que puede equivocarse, pero recibir órdenes de otros es un tema completamente diferente. Es fieramente independiente y no se siente cómodo siguiendo a otros, por lo que incluso sus pocos amigos deben tener cuidado, para evitar que parezca que están demandando algo, y no pidiéndolo. Cuando desea algo de forma genuina, su mente se puede nublar y el joven hasta llega a actuar de forma temeraria, e incluso despiadada, para conseguir lo que quiere.

Un hombre verdaderamente justo, tanto con amigos como con enemigos, es una anomalía bastante temible. Aegon sabe cuándo mostrar clemencia y recompensar lealtad, pero no titubea cuando llega el momento de impartir un castigo. Es relativamente generoso y abierto hacia sus compañeros, pero cruel con respecto a los que se le oponen. Aegon es un joven bastante sabio para su edad, con un obvio desagrado por la vanidad excesiva. Ha llegado a ser tolerante hacia otras culturas y tradiciones, pero nunca olvida sus raíces. Vive en un estado constante de lucha contra sí mismo, y contra los estándares imposibles que vienen con el ilustre nombre que le fue dado. Verle sonreir no es un evento raro, al menos para aquellos que le conocen bien, pero son pocos los que han oído su risa. No disfruta de la lectura, con algunas excepciones claro, pero conoce la importancia que tiene el conocimiento.


Posesiones:
Fuegoscuro es su posición más preciada, junto con un anillo de Acero Valyrio que le regaló su padre.

Otros:
-Sufre de pesadillas recurrentes, y en ocasiones aisladas, resultan ser casi proféticas (Dragon Dreams)
-Siente una cierta fascinación por el fuego, aunque no de una manera perversa todavía.
-Resiste el calor de una manera inhumana, aunque el fuego lo quema tanto como quemaría a cualquiera.


TRASFONDO


Historia oficial:
Al no ser el heredero, Aegon tenía menos restricciones y responsabilidades, lo cual le permitía un nivel de independencia que terminó por convertirlo en el hombre que es hoy. Su educación no fue nada especial, con los tutores y asistentes que uno esperaría de una familia relativamente acomodada. Se le daba bien escribir, pero no tenía el don artístico necesario para la poesía, y mucho menos la pintura. Aprendió, además de la Lengua Común, el Alto Valyrio y la Lengua del Comercio. Se maneja mediocremente con respecto a los dialectos individuales de las nueve Ciudades Libres, pero al menos logra entender un poco. Era un chico alegre y curioso, hasta que fue mandado a Pentos a la edad de diez, junto con su mentor y algunos guardaespaldas. Viviría con uno de sus tíos allí por un par de años, aunque nunca se le dijo la razón. De cualquier modo, las cosas fueron bastante bien y el tiempo continuó fluyendo. Sin embargo, su vida pacifica llegó a un final abrupto debido a un grupo de hombres encapuchados que llegaron como sombras en la noche, con el objetivo de matar a los dos Fuegoscuros. Todos los nobles protectores murieron cumpliendo la tarea de proteger a Aegon, excepto uno; un Inmaculado llamado Escarabajo Verde, regalo del Príncipe de Pentos. La casa fue consumida por fuego y su tío desapareció, ya sea muerto o vivo. El chico y el eunuco escaparon en un barco que cargaba queso, con destino a Myr. Incluso hoy, nadie tiene idea de quien fue responsable de ese acto, aunque es fácil acusar al Rey Targaryen.

Siendo un joven de doce años, era hora de que Aegon comenzara su tiempo como escudero, bajo el servicio de otro de sus tíos, Aenys. El chico se había hecho mucho más serio y frío desde que llegó de Pentos, como si el mundo hubiera dejado de ser un lugar seguro y ahora todos fueran enemigos potenciales. Aun así, Aenys siempre lograba sacar un poco de la alegría que quedaba en el muchacho, y a la vez, Aegon intentaba con todas sus fuerzas mantener al caballero Fuegoscuro alejado de problemas serios. Eran un buen equipo.
Fue en estos años donde el pequeño dragón comenzó a brillar. Todos en la Compañía querían ver al joven prodigio, el espadachín que se destacaba en las sesiones de entrenamiento contra guerreros probados en combate. Era un jinete habilidoso, fruto de las enseñanzas de su tío, y sabía usar una variedad envidiable de armas. Sus movimientos eran elegantes y sincronizados, pero más que nada, efectivos. No había duda en sus ojos cuando luchaba, y no le temía al dolor. El chico había nacido para la guerra. A la edad de dieciséis, cuando ya se había convertido en un hombre, también gano el título de caballero y su carrera dentro de la Compañía empezó de forma oficial.

Después del primer año, los demás mercenarios comenzaron a llamarle el “Bastardo del Guerrero” debido a la proeza del Fuegoscuro, además de las ofrendas que le hacía a dicho dios antes de una batalla. Su carisma atrajo a muchos jóvenes, impacientes por ascender dentro de la Compañía, y con el paso de los meses, Aegon terminó por formar su propio séquito. Al igual que su líder, los miembros de este grupo no usaban vestimentas doradas, sino armadura negra, sin adornos ni joyas. Esto, unido con la formación especial que los hacia únicos dentro de la Compañía, hizo que las personas los bautizaran como los “Escarabajos”. El nombre también hacía referencia a uno de sus miembros, el Inmaculado que salvó a Aegon, un hombre que había sido liberado por sus servicios pero que decidió quedarse.

Cinco años pasaron, y la influencia del dragón era ya demasiado grande para ser ignorada. El Capitán General de la Compañía en esos tiempos era Lucas Tormenta, un bastardo de los Baratheon que había sido declarado segundo al mando por el mismísimo Aceroamargo, su predecesor. Incluso con su juventud consumida ya hace mucho, continuaba siendo un buen comandante y un líder carismático, que reía y cantaba con sus hombres. Fue él quien trajo el cráneo de Aegor y la espada ancestral, Fuegoscuro, de Poniente. Los veteranos de la Compañía lo idolatraban, pero a la vez, las nuevas generaciones seguían a Aegon del mismo modo. El apoyo de su tío, Aenys, y su procedencia familiar, fueron dos factores cruciales también. Ambos hombres tenían sus defectos y sus puntos fuertes, hasta el punto en el que su conflicto parecía una batalla entre el pasado y el futuro. La Compañía estaba dividida a la mitad.

Aegon nunca declaró abiertamente su intención de querer ser el Capitán General, pero las tensiones crecieron de todos modos. Un día, durante la octava boda de Lucas (con una mujer dos décadas más joven que él y de notable influencia), uno de los hombres bromeó que apostaría por el Fuegoscuro, si alguna vez peleaba con Sir Tormenta. Esta pequeña chispa fue suficiente para encender la furia de un hombre borracho que se había vuelto paranoico. Decidido a terminar con la amenaza que representaba Aegon y reforzar su fama de un tiro, desafío al joven a un torneo, sabiendo que este nunca se negaría. Y tenía razón; el dragón aceptó el desafío, pero con una condición: que fuera mañana, una vez Lucas estuviera sobrio.

Sobra decir que esta fue la atracción principal de toda la Compañía Dorada, y que las apuestas volaban a los cuatro vientos. El Capitán General era más alto y musculoso, pero Aegon era más rápido y gozaba de mayor talento. Al final, lo nuevo venció a lo viejo, y solo los gritos de la recién casada fueron capaces de parar los golpes del Fuegoscuro. Lucas se retiró, con el rabo entre las colas y varios huesos rotos, a lamerse las heridas. Esa noche, mientras los Escarabajos celebraban, algunos de los hombres del Tormenta, cegados por la furia y la bebida, comenzaron una pelea, la cual causo un incendio que se extendía de una tienda de campaña a otros, causando graves daños al campamento.

En la confusión, Lucas y su mujer pensaron que había comenzado una batalla dentro de la Compañía Dorada, y huyeron junto con más de un centenar de hombres, para evitar el peligro. Aegon no tardó en usar este hecho para su propio beneficio. Declaró que el líder de los mercenarios había rotó las leyes de la Compañía, y convocó un voto para arrebatarle su posición. Pero la cosa no termino ahí; una vez Lucas fue oficialmente expulsado de la organización, Aegon, junto con los que le apoyaban, pidieron que el Tormenta fuera declarado un traidor, lo cual les daría el derecho de cazarlo y matarlo, sin temer las consecuencias. Fue un voto apretado, pero el discurso del Fuegoscuro (y varios sobornos) pusieron la balanza a su favor.

Lucas intentó buscar refugio en la ciudad más cercana, Norvos, aunque su esposa insistía que no era una buena idea. La leche de amapola debilitaba su mente, pero era necesaria debido al dolor de sus heridas. La gran metrópolis no le abrió sus puertas al hombre por temor a las repercusiones con la Compañía Dorada, entre otras razones. Uno de los hombres que había acompañado al antiguo Capitán General, al ver que no había esperanza, convenció a otros soldados para traicionar a su líder, con el objetivo de salvar sus propias vidas. Una hora antes de que Aegon llegara a su posición, estos conspiradores mataron a Lucas mientras dormía, y le cortaron la cabeza, para dársela al dragón como un obsequio. Estaban a punto de violar a la joven esposa cuando los Escarabajos, junto con Aenys y sus jinetes, tomaron el campamento con facilidad. Ante la cabeza del traidor, Aegon no reaccionó como habían esperado. Gobernado por furia, el Fuegoscuro ordenó la muerte de todos los hombres de Lucas, por el crimen de traición. Solo la viuda sobrevivió, ya que Aegon la había puesto bajo su protección, cubriendo su cuerpo desnudo con su capa oscura. Ella era el testigo que el dragón necesitaba para solidificar su poder.

Nadie se preguntó quién sería el próximo Capitán General, pero se votó de todos modos, para mantener la tradición. Con Aegon Fuegoscuro como líder, la Compañía Dorada ha aumentado en fama y riquezas, siendo más disciplinada y eficiente que nunca antes en su historia. El joven recompensó a sus seguidores, y castigó a los que no se adaptaban al nuevo orden. Creó nuevo rangos y reformó tanto los salarios como las reglas de los soldados. Su sangre y su éxito le dieron el derecho a usar la espada del Conquistador, Fuegoscuro…

Secretos:
Está atraído sexualmente por su hermana gemela y sufre de locura latente.

Tramas:
-Pretensión Fuegoscuro al Trono de Hierro.
-Guerra de Lys contra Tyrosh.

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Re: Aegon Fuegoscuro

Mensaje por Verdevidente el Vie Sep 18, 2015 7:01 pm

FICHA ACEPTADA

Ya puedes rolear
y hacer los registros

...Ah, y ten cuidado
con los sueños de dragón.
Te atormentarán mucho
y te ayudarán poco What a Face
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